Imágenes pixeladas
Son muchos los que piensan que las imágenes del mundo están hoy demasiado pixeladas, que estamos ante un exceso de miopía. Yo siento lo contrario, siento en contravía de este presunto consentimiento.
Cuando el pixel aparece en nuestra vista, surgen múltiples cuestiones irreductibles a la visión y que rozan el ser de la sensación. La imagen pixelada es la oportunidad de un desvío, la proximidad de un gesto que toca y por lo tanto conmueve.
Esta sensación, esta emoción común es un avance ante la desproporción de la tiranía de lo representable.
Es un instante de gozo y de interacción con lo mutante, que puebla al pensamiento de la borrosidad necesaria para desprenderse de lo visible y entrar en la anatomía del enigma.
Es como al sentir del poeta José Luis Puerto "donde fluye otra luz
que explica de otra forma nuestro estar en el mundo”.


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