jueves, septiembre 14, 2006

intuiciones investigativas

Vengo sintiendo la necesidad de empezar a articular algunas notas en torno al proyecto de investigación. Creo que tendré que verme con el gesto artístico y filosófico, con la metáfora y con la subjetividad que en ese intersticio se dilata y se expande. Estoy en la maestría en Educación, insinuando nuevas posibilidades de entrada y a veces de retirada con lo que se suponen son los problemas más cruciales. He intuido que si nos incorporamos en el caos, haciendo cortes, sin dejar que este nos engulla, podremos agitar las trazas de una escritura otra. Con el arte veo la (im)posibilidad de un erguimiento feliz ante lo indeterminado, es decir en la claridad de la noche extática, en el umbral del desastre, de los desbordamientos de las estrellas,... en la extrañeza en lo más próximo; con el guiño filosófico intento desprender a través de las metáforas una estela que permita al caos y al recorte ser profundo e intenso. Este guiño supone unas íntimas relaciones entre la poesía y el pensamiento. Con la metáfora, que abre un campo para el discurrir de lo más entrañable, apuesto por caminar por los deleznables campos de la pedagogía, incitando a dejar sin lugar y sin tiempo a los corolarios con que hoy se acomete su reflexión. La subjetividad como presencia viva y en relación gozosa con el mundo, ejercitando las fuerzas del contacto y colocando sus afecciones en otros niveles, aparece, o mejor comparece en el entre y en la trama, en el calor de los anteriores registros vitales, en deriva permanente y en el instante de una fiesta que los acoge y a la vez los suspende.

Quisiera inicialmente convocar a que conversáramos sobre la intempestividad de este gesto para el pensamiento pedagógico, abrir el margen y el nodo para que las experiencias nos sucedan. La escritura, el pensamiento y el arte son rasgos que subyacen a los movimientos que en complicidad dialogan hoy con el ser de la formación, que no es nada más, como lo estoy viviendo, un ser de la sensación.

Esta opción reviste el carácter de un cierto modo de habitar el lenguaje o dejarnos habitar por él,... tal vez la metáfora en su creación articule nuevos instantes que resultan para mi atractivos. Lo que pretendo aquí, en este esbozo para mi proyectos de investigación es un desplazamiento que vienen generando en mí un abismo que ahora me impugan a cómo expresarlo. No pretendo ni demostrar, ni explicar nada, ni menos contastar una cuestión de actualidad. Quizá lo que me seduce es la ocasión de un devenir, de la posibilidad de un gesto más allá de los marcos profesional y de los alambrados de la escuela, que permita desprender un movimiento de pensamiento a lo que concierne la exploración de la creación en la subjetividad.

Quisiera compartir dos fragmentos del texto Sin Lugar escrito por Ángel Gabilondo (extraído del libro "El aliento de lo local en la creación contemporánea, Ignacio Castro (Ed), Editorial Complutense, Madrid, 1998) que tal vez empiezan a calentar el escenario, a generar una atmósfera de intimidad para disponernos en la investigación que me llama. Estos dicen así:

"El movimiento del crear no es un mero desplazamiento, ni un simple estar en camino, en el buen camino, es hacerlo"

"Hacer de la propia vida una obra de arte provoca intempestividad, una inlocatividad en la contemporaneidad, que responde a lo que ella reclama. Ello supone un cierto desplazamiento en el seno de lo que consiste en ser cada día: lo cotidiano. Lo contemporáneo de cada día y las posibilidades de irrupción de lo inaudito en lo cotidiano".

Andrés Fonseca

martes, septiembre 05, 2006

Trazas y Fantasmas

...quería una alfombra, algo muy leve, flotante,
sale la escucha, se impone. se cierra y ya es vasija.
Me detuve a mirar detenidamente y una pecera, forma y peces
Hice dos iguales y un tercero entre estrella abierta. Luego, miré al público y percibí un rostro miedoso. No me propuse hacer un muñeco tan abyecto, quizá salió al encuentro. Quise a mirarme al espejo a ver si era "yo" o si eran ellos una fantasía, fantasma. Una calabaza. Tantas transformaciones en una traza, que no deja estar en trance de ser de nuevo traza,... quiero seguir, para desfigurar lo que yo no hice, o lo que me hizo. LUK, sigue tu con la traza, componed conmigo

domingo, septiembre 03, 2006

F. Bacon: un enigma

Hace poco me encontré con un pintor, para mí un poco enigmático, en las que sus imágenes desbordaban lo que pensaba y en otros momentos el gesto de escritura que acometía. Me interrogaba al ver sus pinturas, por qué no aparecerá este pintor en la historia del arte o por lo menos en su enseñanza,.., qué hace que sus imágenes irrumpan transgrediendo el cuerpo de los pensamientos y la quietud de rostros figurados.
Me imaginé un ventilador que movía los colores, una composición aleatoria donde el sujeto se disolvía, una disposición animal, un gesto de horror y de indefensión, un repliegue y cuando menos una exposición. Sus pinturas son extrañas dado que para mí entrañan un trance, una pose, un grito o el espaciamiento de una tensión dispersa. Cuando ví sus composiciones no dejé de sentir el efecto de un gesto que me interpelaba, me producía efectos en el cuerpo como si padeciera una enfermedad. Quizá la enfermedad crónica de una vida sin drama, exasperada por su representación y su continuidad.
Las sombras, los espacios y volúmenes entremezclados, la posición indistinta de un rostro vegetal o animal, espasmos de una continuidad cuando el cuerpo mismo se naturaliza como objeto. Con Bacon sentí de nuevo, algo que hace mucho tiempo no sentía y eran esas afecciones por el color, de un cuerpo monstruoso y mutilado, llevándome a un cortocircuito que me dejaba alterado, imperceptiblemente inmerso en su engima.
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Francis Bacon nació en Dublín el 28 de octubre de 1909 y falleció en Madrid en 1992 a la edad de 82 años.

Estéticas del pensamiento

La metáfora es entonces la trama de intuiciones, imágenes y símbolos que se realiza en un intervalo, en el entre, como también la trama que se realiza entre intervalos, “travefisuras” que son travesuras y fisuras para fecundar inéditos modos de pensar, vivir y experimentar.

La metáfora no es en sí, sino apertura y horizonte, implica, dispone y compone, aquí habría de sentirse un giro, una torsión ética-estética en el pensamiento.

La metáfora no es repliegue, acumulación, sino despliegue y pliegue de virtus, potencialidad huidiza, labilidad de afecciones. También la sentimos como pura pólvora y otras veces como seducción.
tectónica, caricia-golpe, abrazo aromático.

El decir de lo impredecible

[...] el decir de lo impredecible

He soñado,...las márgenes vibran y el sonido se vierte en un cauce. Las huellas que deja este movimiento generan sinuosos trayectos, en virtud de la espuma de las olas. Las insinuaciones que aquí se agitan, surgen de la íntima relación con las metáforas, que han sido el medio y contenido que anuda lugares y los desplaza en los umbrales de lo imposible.
No sé, pero este juego provoca unos desafíos que subvierten el estado de ánimo y lo empujan hacia lo desconocido. No sé, este es el comienzo y este es el envite, quizá el pasaporte.
Sacudidas en el pensamiento y movimientos telúricos en el gesto creativo, aparecen aquí como pasabocas que seducen los sentidos, soliviantan las pasiones, introduciendo en una gesta intensta de multiplicaciones espectrales un sonido que conjuga el silencio y la sonrisa.